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LA TERAPIA BUDISTA
El Budismo puede ser considerado una forma de terapia (y una de las más antiguas, con más de 2600 años) en creciente desarrollo de Occidente y con raíces ancestrales y milenarias.
La Terapia Budista o Terapia basada en el Budismo, también llamada Terapia Zen y/o Psicoterapia Zen, es una propuesta terapéutica que rescata y pone en práctica las virtudes inherentes de la sabiduría de Siddhartha Gautama y sus principales seguidores en el ámbito de la Salud, el Coaching y el Desarrollo Humano, sin una intencionalidad religiosa, dirigiendo su accionar a todo tipo de personas con independencia de sus creencias o características individuales. Por tanto, no se necesita ser Budista para poder practicarla o aplicarla en el ámbito profesional o en el propio desarrollo personal.
Las relaciones entre Budismo y Psicología Occidental no son recientes y son innumerables los autores que se han fundamentado en principios del Budismo:
- Caroline Augusta Foley Rhys Davids, fue la primera autora en conceptualizar los escritos del Budismo canónico en términos de una Psicología.
- Carl Gustav Jung fue sin duda uno de los mayores estudiosos de las relaciones entre Oriente y Occidente y entre Psicología y Espiritualidad.
- Otro psicoanalista que estudió estas relaciones fue Eric Fromm.
- Carl Rogers cambió completamente su visión de la Psicología y Psicoterapia luego de su contacto con la Filosofía Oriental durante un viaje en su juventud tomando criterios de suma importancia como la No directividad, la aceptación incondicional, la empatía y la congruencia.
- Eugene Gendlin, discípulo de Carl Rogers se aproxima aún mucho más al estilo meditativo del Budismo, al integrar la Fenomenología en su Psicoterapia Experiencial y Focusing.
- Otro discípulo de Carl Rogers, el Dr. David Brazier ha asumido abiertamente la promoción de la Terapia Zen, desde una base Rogeriana, llevando el concepto de Empatía hacia el ámbito más amplio de la Compasión. Actualmente es el Presidente del Instituto Terapia Zen International (ITZI). Ha trabajado desde el año 1981 junto a colegas para desarrollar una psicología que utiliza y es coherente con los principios budistas y no está demasiado centrada en las ideas occidentales. Fundó con este propósito ITZI que reúne a miembros académicos en todo el mundo, relacionados a la Psicoterapia Zen en Europa, América y Asia, principalmente en España, Inglaterra y Corea. Publicó varios libros sobre este tema y es un referente mundialmente reconocido.
- El Análisis Existencial y Logoterapia de Viktor Frankl, así como las Psicoterapias Existenciales de diversos autores como Rollo May, Irvin Yalom, Emmy Van Deurzen, Ernesto Spinelli, Kirk Schneider y Alfried Längle poseen importantes puntos en común con el Budismo.
- Es sabido que Fritz Perls basó su Terapia Gestalt en muchos conceptos fundamentales (Darse Cuenta, Aquí y Ahora, Polaridades, Continuo de Consciencia). El mismo Perls expresa: «Mi querido amigo Paul Weiss fue parte integral de mi creciente interés en el zen» (Perls, 1970).
- El terapeuta Gestáltico Wilson Van Dusen destacó la importancia de la creatividad y la No-mente en la práctica terapéutica, adicionalmente desarrolló el concepto de “Vacío Fértil”, muy popular en esta escuela.
- Otro reconocido discípulo de Fritz Perls, el Dr. Claudio Naranjo ha expuesto abiertamente su interés en la filosofía budista y la práctica de la meditación como un aspecto fundamental de la Psicoterapia.
- Milton H. Erickson, creador de la Hipnoterapia y promotor de la Terapia Estratégica Breve asimiló muchas de las actitudes y principios del Budismo Zen en su praxis.
- Un discípulo reconocido de Milton Erickson, Jay Haley afirmó haber conocido a Alan Watts el mismo año en el que conoció a Milton Erickson (1953), estudiando e integrando los fundamentos del budismo en el campo de las Terapias Sistémicas Breves.
- Albert Ellis, creador de la Terapia Racional Emotiva (TRE) declaró: "Muchos de los principios incorporados en la teoría de la psicoterapia emotiva-racional no son nuevos: algunos, de hecho, fueron originalmente establecidos varios miles de años atrás, especialmente por los filósofos y griegos y romanos estoicos (tales como Epicteto y Marco Aurelio) y por algunos de los antiguos pensadores taoístas y budistas" (Ellis, 1991).
- El profesor Jon Kabat-Zinn, profesor emérito de medicina es el fundador y director de la Clínica para Reducción del Estrés y del Centro para la Atención Plena (Mindfulness) que integra en su práctica de Psicoterapia elementos del Budismo Zen, Yoga y diversas enseñanzas recibidas de maestros budistas, lo cual resultó en un método denominado “Mindfulness” aplicado como principal medio para el tratamiento del estrés y ansiedad con gran aceptación actual en el ámbito científico y clínico internacional.
- Los aportes del Mindfulness dieron pie durante los últimos años a una serie de Psicoterapias Cognitivas de 3ra Generación que han empleado conceptos teóricos y técnicas del Budismo en el abordaje de diversas problemáticas como el Estrés, la Depresión, la Ansiedad, las Adicciones o las Fobias. Uno de estos ejemplos es el de Paul Gilbert, quien desarrolla actualmente la Terapia Centrada en la Compasión.
- Hoy en día son miles las personas que aplican aspectos del budismo, la meditación y atención plena (Mindfulness) en su práctica terapéutica, sin embargo la Terapia Budista está aún poco desarrollada y reconocida como una escuela formal de Psicoterapia.

El Dr. David Brazier define la Terapia Zen o Terapia Budista de la siguiente manera:
“La Terapia Zen es la aplicación de la psicología budista al proceso de psicoterapia. La psicología budista ha evolucionado desde hace más de 2000 años, a través de las enseñanzas del Buda y de la experiencia de practicantes que siguieron su camino. Tiene un marco teórico muy particular, paradigmas poco comunes, con diferente base en valores que permiten desarrollar una psicología que no se ocupa en el desenvolvimiento del ego, más bien que se ocupa en la liberación de mensajes opresores producto del sobre-desarrollado ego. Este es un marco teórico muy riguroso, en el cual un gran rango de métodos, occidentales y orientales, pueden ser integrados consistentemente y aplicados al proceso de ayudar al cliente y liberarlos de una gran variedad de estresores, perturbaciones mentales y angustias. No con la visión de alcanzar la iluminación última, sino con la visión de incrementar el funcionamiento efectivo y la felicidad en la vida cotidiana”.
En términos generales la Terapia Budista busca ayudar a las personas a: Aliviar el sufrimiento y comprender su origen; aceptar la impermanencia de todas las cosas; aprender a vivir sin apegos; ampliar la consciencia; desarrollar la intuición; observar nuestra mente, dejar pasar las ideas y cuestionar nuestras creencias; desarrollar un pensamiento recto y flexible; suspender las intelectualizaciones, el juicio, la crítica y las imaginaciones; aclarar la percepción; captar lo obvio; aceptar lo simple; vivir con sencillez; ser realistas y aceptar lo inevitable; disminuir la ansiedad y angustia; comprender y mantener la vacuidad; vivir en el "Aquí y Ahora"; conectarnos con las diversas situaciones de la vida con “Atención Plena”; desarrollar la paciencia; confiar en uno mismo, en los demás y en la vida; alcanzar el equilibrio del "punto medio" rechazando todo extremo; desarrollar la compasión y respeto hacia uno mismo, otras personas y hacia todos los seres vivos; promover el servicio, la humildad y el amor; vivir con gratitud; practicar la transparencia y la coherencia personal; recuperar el optimismo de vivir; conectarse con la totalidad y desarrollar un Sentido Trascendente para la propia vida.
Se trata más con asumir las situaciones del diario vivir, de modo consciente, compasivo y responsable, que con valerse de una filosofía o la meditación para lograr la supuesta iluminación futura.
Es importante destacar finalmente que nuestra perspectiva no se limita a una intención individual, ni mucho menos solipsista, sino que posee una importante impronta social, en la línea del Budismo comprometido. Al respecto señala el maestro Dr. David Loy: “Buda buscaba el despertar individual… hoy necesitamos un despertar colectivo”.
Al respecto, el maestro David Brazier nos expresa que la meta de la Terapia Budista es atrevida, pues mientras la Psicoterapia tradicional intenta una mejora o cambio parcial, esta propuesta busca el cambio de raíz en la filosofía y actitud de la persona. Cuando descubrimos el origen real de nuestro sufrimiento, diferenciamos entre el "Ego que creemos ser" y la Consciencia que realmente somos, captamos la importancia del amor como principio y meta última de la vida y comprendemos la verdad de la existencia, el abordaje de los síntomas y problemas es sólo un paso a lograr en un camino de auto-conocimiento y crecimiento más profundo. El Budismo no sólo busca disminuir síntomas, sino que pretende renovar la civilización a través de individuos despiertos y transformados: El verdadero procedimiento terapéutico no puede tener un objetivo que no involucre el desarrollo y bienestar de toda la humanidad.
Este enfoque terapéutico busca tender puentes entre la Ciencia Moderna de la
Psicoterapia y Psicología Occidental con la Sabiduría Ancestral de Oriente, enriqueciendo el trabajo de todos los profesionales de la salud, coaches y consejeros de cualquier orientación terapéutica.
Nuestra propuesta a diferencia de otras propuestas como las modernas Terapias Cognitivas de Tercera Generación o las Terapias basadas en el Mindfulness no se centran únicamente en aspectos técnicos o prácticos como la meditación (Samâdhi), sino que se fundamentan y promueven la comprensión profunda de la sabiduría contenida en la filosofía y tradición budista (Prajña), como promoviendo su aplicación en la propia vida y conducta ética (Sîla).
TRES PILARES DE LA TERAPIA BUDISTA |
Prajña |
Samâdhi |
Sîla |
La comprensión del pensamiento budista
y desarrollo de la sabiduría. |
El desarrollo de la práctica budista, la meditación y el
óctuple sendero. |
La aplicación del budismo en la propia vida cotidiana y conducta ética. |
Podemos reconocer líneas concretas en el abordaje terapéutico basado en el budismo: Línea Mental, Línea Emocional, Línea Compasiva y Línea Existencial.
Aunque el trabajo terapéutico las aborda de manera conjunta, también podría focalizarse con mayor énfasis en cada uno de estos aspectos.
LÍNEAS DEL ABORDAJE TERAPÉUTICO BUDISTA |
MENTAL |
Esta línea nos invita a observar y trabajar sobre nuestra propia mente y sus contenidos, a desidentificarnos y acallar nuestra mente; a flexibilizar y soltar nuestros pensamientos; a reconocer nuestros hábitos mentales y disminuir los juicios; a superar la dualidad; a deconstruir nuestras creencias y ampliar nuestras perspectivas. Es fundamental el trabajo fenomenológico de carácter trascendental, el uso de las intervenciones verbales que inviten al consultante a contemplar su propia mente y sus contenidos cognitivos, así como la práctica de la meditación, especialmente Samatha y Mindfulness.
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Principales aspectos mentales promovidos por la Terapia Budista |
- Contemplación de la mente y sus contenidos.
- No identificación con los contenidos mentales.
- Promover la flexibilidad mental.
- Superar la mente dual.
- Aquietar la mente.
- Trascender la mente.
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EMOCIONAL |
Esta línea pone la atención sobre los contenidos emocionales promoviendo la percepción, concientización, comprensión y aceptación de los diversos estados emocionales; la transformación de estados emocionales negativos como la ira o la avidez y el desarrollo de la ecuanimidad. Es fundamental el trabajo fenomenológico de carácter experiencial, con énfasis en la corporalidad y el uso de las intervenciones verbales que inviten al consultante a contemplar sus emociones, así como la práctica de la meditación, especialmente Vipassana y Mindfulness. |
Principales aspectos emocionales promovidos por la Terapia Budista |
- Contemplación de la emoción corporalmente sentida.
- No identificación con las emociones.
- No aversión de los estados emocionales.
- Promover la ecuanimidad.
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COMPASIVA |
Esta línea busca promover la compasión hacia sí mismo, las demás personas y hacia los demás seres vivos, a través del desarrollo de una comprensión profunda del sufrimiento propio y de los demás, de nuestra condición similar en cuanto seres sufrientes que buscamos la felicidad, así como del carácter de interdependencia que nos une. Es fundamental el trabajo fenomenológico de carácter relacional, con énfasis en la alteridad y el uso de las intervenciones verbales, atención a los diálogos intra-personales y comunicación inter-personal, técnicas de Role Playing que inviten al consultante a desarrollar su empatía y consciencia del otro, así como los aportes de la Terapia Basada en Compasión (Gilbert), la realización de acciones compasivas y el Mindfulness dirigido al desarrollo de la Compasión. |
Principales aspectos compasivos promovidos por la TB |
- Promover la compasión hacia sí mismo.
- Promover la compasión hacia personas cercanas.
- Promover la compasión hacia los seres humanos.
- Promover la compasión hacia todos los seres.
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EXISTENCIAL |
Esta línea busca promover la comprensión y aceptación de los diversos aspectos propios de la existencia como son el sufrimiento, la impermanencia, la finitud y la muerte, la libertad y responsabilidad, la pregunta por el sentido de la vida, la interdependencia y la vacuidad a través de un proceso de maduración basado en el desarrollo de la propia sabiduría, la atención plena, el desapego y la deconstrucción del propio ego. En este abordaje el estilo tiende a ser más filosófico y dialogal que en los anteriores, promoviéndose la reflexión conjunta entre terapeuta-consultante sobre los diversos aspectos de la existencia, bajo la luz de la comprensión budista. La Meditación Zazen y el Mindfulness aplicado a la vida cotidiana son parte fundamental en este abordaje. |
Principales aspectos existenciales promovidos por la TB |
- Comprensión y Aceptación de la Impermanencia.
- Comprensión del Karma y del efecto de la Libertad, Intencionalidad y Responsabilidad Personal.
- Promover el Sentido de Vida en el “Aquí y Ahora”.
- Comprensión de la Interdependencia y desarrollo de una consciencia espiritual de unión con el mundo.
- Promover el Desapego y deconstrucción del Ego.
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La Asociación Peruana de Terapia Budista (APTB) se orienta a contribuir al Desarrollo, Fortalecimiento y Promoción de una escuela psicoterapéutica con una identidad y metodología propias, fundamentadas en el Budismo, la Meditación y la Atención Plena (Mindfulness). En este enfoque consideramos también la incorporación de elementos propios de la Psicoterapia occidental como son el método Fenomenológico Hermenéutico, la Actitud Terapéutica, la Relación entre Consultante-Terapeuta y el uso de diversos recursos verbales y experienciales en congruencia con las propuestas del Budismo.
Creemos que es importante contribuir al desarrollo de una escuela contemporánea que no se limite únicamente a ser de utilidad para el desarrollo profesional, personal y espiritual del terapeuta, sino que busque aplicar los aspectos filosóficos y prácticos del Budismo en una forma de Psicoterapia completa e independiente, sosteniéndose en algunos criterios generales como:
- Las Cuatro Nobles Verdades y la Sabiduría Budista.
- La práctica del Óctuple Sendero: Visión Correcta, Pensamiento Correcto, Habla Correcta, Acción Correcta, Medio de Vida Correcto, Esfuerzo Correcto, Atención Correcta y Concentración Correcta.
- El cultivo de las Perfecciones (Paramitas): Vīrya (energía, esfuerzo), Dhyāna (concentración, contemplación), Prajñā (sabiduría), Upāya (medios hábiles), Pranidhana (voto, determinación, aspiración), Bala (poder spiritual), Jñāna (conocimiento)
- El trabajo con la propia mente: Observar, Aquietar, Soltar y Trascender los contenidos mentales.
- El desarrollo, cultivo y práctica de la Compasión.
- El desarrollo de la consciencia, presencia y atención plena.
- Desarrollo, cultivo y práctica de la Ecuanimidad.
- La importancia de la Meditación en sus diversas formas: Samatha (De Concentración); Vipassana Goenka (de Auto-observación o Visión Clara); Kinhin (Caminando); Mindfulness (Atención Plena); Dinámica (en movimiento); Trascendental (con mantras, sutras y visualizaciones) y Zazen (Sentada).
- El uso de diversos recursos como los koans, relatos budistas, mudras, mantras, visualizaciones, arte y mándalas.
- Algunos terapeutas budistas pueden incluir otras prácticas orientales de tipo corporal como el Hatha Yoga, el Taichí o el Chi Kung

La Meditación posee un lugar central en la Terapia basada en el budismo, tanto como un elemento fundamental en el entrenamiento de los terapeutas, como en su aplicación directa en la consulta individual, en espacios grupales o el cultivo de su práctica en los consultantes por parte de los terapeutas. La Meditación y sus efectos han sido ampliamente estudiada por la ciencia. Algunos de sus beneficios más importantes que pueden beneficiar a nuestros consultantes en diversos aspectos como la prevención y liberación del estrés; beneficios orgánicos fisiológicos diversos (reducción de factores de riesgo asociados a la hipertensión, diabetes, obesidad, incremento de la vitalidad, disminución de la tensión muscular, incremento del sistema inmunológico, incremento de la secreción de serotonina, mejoramiento de la respuesta neurológica, incremento de la tolerancia al dolor, incremento de la corteza gris, etc.); disminución de trastornos psicosomáticos como la migraña, gastritis, insomnio, dolores musculares asociados a factores psíquicos, etc; aspectos psicológicos y mentales como el desarrollo de la concentración, memoria, atención, disminuye la ansiedad, incrementa la creatividad, promueve el equilibrio emocional y bienestar general, facilita la toma de distancia de dificultades y síntomas diversos; así como diversos beneficios espirituales como encontrar armonía interna y externa, desarrollar la consciencia, promover un conocimiento profundo de sí mismo, facilita la trascendencia, la empatía y la compasión, se disminuye el ego y aspectos psicológicos que dificultan el camino espiritual y la vida en general, se desarrolla una sensación de comunión y relación con el mundo, las demás personas, con los demás seres vivos, consigo mismo y con la trascendencia; permite abrirse a la incertidumbre de la vida y aceptar la existencia con sus diversos aspectos trágicos como son el sufrimiento, la enfermedad, la muerte, la culpa y el azar, entre muchos beneficios más.
La práctica de la Terapia Budista implica desarrollar la disciplina meditativa, tanto para el terapeuta como para nuestros consultantes. La práctica de la Meditación puede contribuir de forma significativa al desarrollo del Psicoterapeuta, contribuyendo en su práctica terapéutica y la Relación con sus consultantes. Un psicoterapeuta que practique la meditación de forma constante estará presente en el "Aquí y Ahora", consciente de sí mismo y de los demás, con claridad mental, mayor intuición y creatividad, con más energía y vitalidad, y una actitud mucho más compasiva hacia sus consultantes.
Podemos considerar la Terapia Budista o Terapia Zen como un enfoque humanista existencial de la psicoterapia moderna. Constituye un proceso de terapia intermedio, con periodos recomendados entre seis meses y dos años.
Las sesiones se realizan en el marco de una relación terapéutica cara a cara caracterizada por una Actitud Meditativa y Compasiva hacia el consultante, con especial uso de los recursos verbales, el silencio, la meditación, mantras, ejercicios de atención plena y otros relacionados a contenidos y conceptos de carácter budista.
También se puede hacer uso de diversas técnicas y elementos como el arte (dibujo, pintura, mándalas, collage, música, expresión corporal, fotografía, escultura, escritura, etc.), psicodrama, técnicas corporales, focusing, ejercicios de visualización e imaginería, con el fin de facilitar los procesos de toma de consciencia y elaboración de los contenidos que surgen por parte del consultante. Es posible combinar la práctica individual de la Terapia Budista con grupos de estudio y meditación que faciliten espacios complementarios al proceso. Es común que se realicen entrenamientos durante los procesos terapéuticos, en métodos formales como la meditación Samatha, Vipassana, Sazen y Mindfulness Basado en la Tradición Budista, así como diversas tareas y ejercicios no formales que el consultante puede poner en práctica en situaciones diversas de su vida, durante cada sesión.
Se hace énfasis en la experiencia corporalmente sentida y atendida como una unidad inseparable, incluso cuando revisamos elementos de carácter mental y/o espiritual-existencial. Debemos comprender esta unidad, no sólo en la unidad que constituye la persona Biopsicosocio-espiritual, sino en una unidad más amplia que se fundamenta en el concepto budista de interdependencia y concuerda con el Paradigma Relacional. De cierta manera, podemos decir que trabajamos con personas, pero estas no son jamás seres aislados e individuales sino que son una expresión de interrelaciones que influyen unas en otras de forma conjunta e inseparable. Por esta comprensión, un terapeuta budista, sabe que cuando tiene a una persona consultándole sobre su vida, tiene frente a sí la totalidad del mundo; del mismo modo sabe que en su unicidad está contenida la totalidad del mundo: Es una de las finales aspiraciones de nuestra práctica desarrollar tal sentimiento de comunión y compasión con la vida en nuestros alumnos y consultantes.
En términos generales el proceso terapéutico va atravesando diversos momentos que van desde aspectos más técnicos y concretos de carácter asistencial, a aspectos más profundos de índole espiritual y existencial:
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Un momento inicial que constituye la construcción de un vínculo terapéutico de confianza; el acercamiento y comprensión hacia el consultante y su problemática por parte del terapeuta; la atención al sufrimiento y contenidos inmediatos que traen al consultante al proceso; así como el contacto inicial e introducción del mismo a conceptos generales del budismo y a la práctica de la meditación, los mismos que se incorporan como un aspecto central de la práctica terapéutica.
- En un segundo momento se profundiza el vínculo terapéutico; se exploran a mayor profundidad los diversos contenidos y aspectos del consultante, realizando intervenciones en dirección del abordaje mental, emocional, compasivo y existencial descritos con anterioridad; en esta fase podemos dirigirnos a aspectos de carácter estructural como rasgos de personalidad o experiencias significativas del pasado; se profundiza aún más en la comprensión de las ideas budistas y la meditación, invitando a las personas a aplicarlos en sus vidas, fuera del consultorio. Las personas empiezan a ver los resultados del proceso.
- En un tercer momento, se invita a la persona a poner el especial énfasis en atender y conocer el funcionamiento de la propia mente, promover la consciencia y comprensión de la realidad propuesta por el budismo frente al estado de ignorancia representado por la idea de la individualidad aislada, el desarrollo e identificación con el ego, el desarrollo consecuente del apego y todos los elementos que derivan de este, con énfasis en el sufrimiento. En cuanto a la práctica se invita a las personas a aplicar el óctuple sendero del budismo en sus vidas, a desarrollar mucho más su consciencia y atención, vivir en el momento presente, desarrollar la compasión y soltar sus apegos desde un enfoque principalmente relacional en el marco de la experiencia presente.
De este modo señalamos que a medida el proceso terapéutico va avanzando podemos invitar a nuestros consultantes a ir más profundo, pasando de una intención muy concreta y limitada que motiva por lo general la solicitud de la terapia (disminuir un síntoma, sentirse mejor, cambiar una conducta), hacia un proceso de real deconstrucción del ego y desarrollo de la propia espiritualidad. Invitamos a las personas a darse cuenta que ellos no son sus circunstancias particulares, no son la idea que han desarrollado de sí mismos, no son este ego que tienen, más es importante señalar que nuestro objetivo no es tanto la iluminación o la pretensión de renunciar a toda identidad psíquica del ego, sino más bien evitar que la vida psíquica y existencia se reduzca a dicho aspecto, se enfrasque en el sufrimiento o se limite por el mismo.
El Dr. Carl Gustav Jung expresó que la primera etapa de la vida consistía en contribuir al desarrollo de un Ego fuerte y sólido capaz de adaptarse a las tareas de la vida y al adecuado proceso de socialización; mientras la segunda mita debería orientarse hacia la superación de dicho ego, el auto-conocimiento, el desarrollo de la espiritualidad y del propio sentido de la vida. Es importante hacer referencia a lo expresado por el Dr. David Loy: “En el budismo no buscamos sólo liberarnos del ego, también debemos aprender a ver a través de él, entender que está vacío, que es sólo un patrón aprendido, que no es más que una construcción social y psicológica, de la que nos podemos deshacer”.
La verdadera raíz del sufrimiento se basa en el desarrollo de la idea de que somos aislados, separados de la totalidad. Vivimos en este estado de insatisfacción permanente Dukkha, debido a que en lo profundo de nuestro ser sentimos que algo nos falta, que no es suficiente. Al respecto comenta David Loy que en realidad “la pregunta correcta no es ¿Qué necesito para ser feliz? O ¿si tengo esto… entonces seré feliz? La pregunta correcta es ¿por qué siento que me falta algo? Cuando las personas que se acercan al budismo, comprenden con profundidad las verdades fundamentales que constituyen el núcleo de su sabiduría todo aquello que les preocupaba, angustiaba y atormentaba se derrumba como un castillo de naipes. Estas verdades son:
- No eres tú: Mejor dicho no eres el ego que tienes.
- No eres nada: Mejor dicho no eres algo: eres vacío.
- Eres todo: Mejor dicho no existes independientemente.
De esta manera la Terapia Budista no tiene como fin directo disminuir el sufrimiento o contribuir al desapego, sino más bien despertar la consciencia a estas verdades espirituales: “la raíz de todo sufrimiento es la ignorancia”.

El maestro David Loy describe magistralmente este argumento:
“La raíz de todo sufrimiento (Dukkha) es la sensación de separación, la idea de que existe un “Yo” individual separado. La consciencia del ser individual implica una caída en la dualidad de una experiencia de separación. Experimentamos la sensación de falta (lack) de algo: “algo está mal”, algo nos falta.”.
“Ser separado” no es real. El problema es que intentamos resolver el problema sin comprenderlo: No podemos hacer nada para que este “Yo” individual sea real: “Tratamos de hacer Real lo Irreal. Seguro lo Inseguro a través del Apego”. Si me apego me siento seguro… “sobreviviré”. Para esto solemos usar proyectos como el dinero, la fama o el amor romántico y sexual con el fin de compensar esta profunda sensación de falta o carencia.
Pero este “Yo” Individual es sólo un constructo social y psicológico y puede ser deconstruido y re-construido a través del camino espiritual del budismo”.
Nisargadatta resumió esta comprensión de la siguiente manera:
“Cuando miro hacia adentro y veo que no soy nada, es sabiduría.
Cuando miro hacia fuera y veo que yo soy todo, eso es amor.
Y entre estos dos, mi vida gira”
Debe quedar claro que la intención de la Terapia Budista no es adoctrinar a las personas en una filosofía particular, el objetivo de la enseñanza del budismo es el desarrollo de la propia sabiduría y contribución a disminuir el sufrimiento propio y de todos los seres vivos. Nuestro fin no es adoctrinar o transmitir un pensamiento específico, sino despertar la sabiduría y autonomía personal tal como expresa Ramiro Calle: "Podemos darnos conocimiento los unos a los otros, enseñárnoslo, prestarnos datos e informaciones pero no podemos trasladar a los otros nuestra Sabiduría. Podemos incluso indicar caminos o vías hacia ellas, pero nadie puede tomarla de otro. La sabiduría nace en uno mismo, es intransferible. Por eso, Buda declaraba: "Los Grandes enseñan la Ruta, pero tú tienes que recorrerla". Y por eso, también decía: "Enciende tu propia lámpara"". (Calle, 1994). Al respecto había ya expresado Bodhidharma: "Mientras busques a Buda en alguna parte, nunca veras que tu propia mente es el Buda". Por ende el estilo de terapia no ha de generar ningún tipo de dependencia, directividad o relación vertical entre terapeuta-consultante.
El terapeuta budista es receptivo de todo pensamiento, filosofía, práctica espiritual que contribuya a despertar la consciencia y disminuir el sufrimiento de sus consultantes. La actitud y conducta de un terapeuta budista es abierta, flexible, compasiva, sin críticas, horizontal e inclusiva.
En momentos avanzados del proceso terapéutico, la Terapia Budista exige de parte del consultante un mayor compromiso, pues una vez atendidos los motivos de consulta y aspectos inmediatos que lo llevaron a solicitar dicho proceso, dependerá únicamente de él, el subsiguiente progreso y dirección del proceso terapéutico Al igual que en la mayoría de enfoques terapéuticos, sin un involucramiento activo en la aplicación de los fundamentos y prácticas budistas en la propia vida el terapeuta no podrá forzar el cambio y desarrollo de sus clientes. A esto podemos sumarle la siguiente expresión del maestro Daisetz T. Suzuki: “No por muchas explicaciones se podrá llegar más fácilmente a esta autoconsciencia. Es ella la que se revela a sí misma desde las profundidades de la conciencia. No se abrirá la puerta por más insistentemente que se golpee desde afuera; por sí misma se abrirá desde el interior”.
Debemos señalar también que la Terapia Budista no está orientada a resolver los problemas de la vida, no es garantía de iluminación o perpetua felicidad, no otorga una condición humana especial, sino que busca todo lo contrario: “llegar a ser un ser humano ordinario, humilde, despierto y en comunión compasiva con el mundo y todos los demás seres vivos”.
Las personas que realizan un proceso de terapia budista, así como los terapeutas que se forman en esta perspectiva seguirán expuestos a las diversas dificultades propias de la vida, abiertos al misterio de la existencia, pero su actitud será fundamentalmente distinta. Tal como expresa David Loy: “Despertar no significa comprenderlo todo, significa despertarse al misterio. Uno de mis maestros zen solía decir que nuestro trabajo no es clarificar el misterio de la existencia, sino hacer claro que la existencia es un misterio”.

¿QUÉ ES LA TERAPIA ZEN? Por: DAVID BRAZIER (Presidente del Instituto Terapia Zen International)
La Terapia Zen es la aplicación de la psicología budista al proceso de psicoterapia.
La psicología budista ha evolucionado desde hace más de 2000 años, a través de las enseñanzas del Buda y de la experiencia de practicantes que siguieron su camino.
Tiene un marco teórico muy particular, paradigmas poco comunes, con diferente base en valores que permiten desarrollar una psicología que no se ocupa en el desenvolvimiento del ego, más bien que se ocupa en la liberación de mensajes opresores producto del sobre-desarrollado ego.
Este es un marco teórico muy riguroso, en el cual un gran rango de métodos, occidentales y orientales, pueden ser integrados consistentemente y aplicados al proceso de ayudar al cliente y liberarlos de una gran variedad de estresores, perturbaciones mentales y angustias.
No con la visión de alcanzar la iluminación última, sino con la visión de de incrementar el funcionamiento efectivo y la felicidad en la vida cotidiana.
Referencia en video: http://www.youtube.com/ watch?v=C9xgoQG_0oM

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